18/07/2025
Eeeah!
🔥 Donde antes dolía, ahora hay fiesta interior 🔥
Construirme por dentro fue un acto radical de amor y persistencia. No llegué a este hogar en mí por accidente, llegué porque lo elegí mil veces, incluso cuando el ruido me tentaba, incluso cuando el pasado dolía más que la esperanza. Aprendí a quedarme, a abrir ventanas en vez de puertas de escape. Y en cada esquina de mi alma puse color, movimiento y verdad.
Mis cimientos no están hechos de evasión, sino de coraje luminoso. Me atreví a mirar los vacíos sin disfrazarlos, a recorrer pasillos oscuros con una linterna hecha de risas sinceras, vínculos auténticos y sueños que no quise guardar para después. Porque comprendi que el dolor también tiene su belleza: la de enseñarte a sentir sin juicio, a elegir sin miedo, a quedarte sin perder la libertad.
Hoy habito un hogar que respira conmigo. Tiene balcones abiertos a lo inesperado, techos lo suficientemente altos para que la imaginación no choque, y alfombras tejidas con historias que sanan. Aquí hay espacio para lo simple: un abrazo oportuno, una idea que me enciende, una mirada que recuerda que vivir es un privilegio, no una rutina.
Y sí, hubo caídas. Pero en cada una, recogí una nueva herramienta para fortalecerme. Decoré mis errores con gratitud y aprendí a hacer que el gozo y la profundidad bailen juntos. Mi hogar no es solo refugio, es escenario. Aquí celebro lo transitado, lo transformado, lo compartido. Aquí no se exige perfección, se cultiva presencia.
Ahora sé que pertenecerme no es quedarme estático. Es expandirme desde mi centro, sabiendo que cada vez que la vida me invita a salir, tengo un lugar al que volver: uno que huele a autenticidad, a propósito y a alegría consciente.
Autor : Nelson Enrique Zamora
Colombia
Copyright©Todos Los Derechos Reservados 2025