23/09/2026
Mira dentro de tu texana. En la parte trasera del tafilete probablemente encontrarás un pequeño moño que lleva décadas apareciendo en sombreros. Parece un simple adorno, pero alrededor de él existe una historia que se remonta a una época en la que fabricar sombreros podía enfermar seriamente a quienes lo hacían.
Durante siglos, los sombrereros utilizaron compuestos de mercurio para trabajar el fieltro de piel. La exposición prolongada podía provocar temblores, alteraciones neurológicas y cambios de comportamiento. El problema fue tan conocido que terminó asociado con la expresión inglesa “mad as a hatter”, “loco como un sombrerero”.
En 1937, un estudio realizado entre 544 trabajadores de fábricas de sombreros en Estados Unidos encontró que más del 10% presentaba algún grado de intoxicación por mercurio.
Y aquí comienza la leyenda.
Una vieja versión dentro de la sombrerería sostiene que el pequeño moño interior terminó siendo una especie de recuerdo de los sombrereros afectados por el mercurio. Incluso se ha dicho que su forma recuerda a una calavera con huesos cruzados.
Pero hay que separar la historia de la leyenda: no existe evidencia sólida de que el moño haya sido creado específicamente como símbolo de luto por los sombrereros mu***os o enfermos.
Su origen práctico está mucho mejor sustentado.
A principios del siglo XX todavía existían sombreros cuyo tafilete podía ajustarse mediante un cordón que pasaba por pequeñas perforaciones. El cordón y el moño que vemos actualmente serían un vestigio de aquel sistema de ajuste.
Además, colocado en la parte posterior del tafilete, el moño terminó cumpliendo otra función muy sencilla: permitir identificar inmediatamente cuál es la parte trasera del sombrero.
Así que ese pequeño moño que probablemente nunca habías cuestionado reúne dos historias: una comprobable, relacionada con la construcción de los antiguos sombreros, y otra mucho más oscura que sobrevivió como leyenda entre sombrereros.
Si te gustan estas historias de la cultura western que están escondidas a plena vista, sigue a Compa Víctor. Todavía quedan muchos detalles por descubrir.