26/05/2026
Un niño autista no corre “por malcriado” ni porque quiera preocupar a su familia.
Muchas veces se fuga o sale corriendo porque algo en su entorno lo abruma: ruido, luces, miedo, ansiedad, emoción intensa, cambios inesperados o dificultad para reconocer el peligro.
Su cerebro puede entrar en modo escape antes de que pueda explicar lo que siente.
Por eso no basta con regañar.
Necesita prevención, anticipación, apoyo visual, supervisión y un entorno seguro.
Antes de juzgar, entendamos:
no siempre está huyendo de ti…
a veces está huyendo de algo que su cuerpo no puede tolerar.
💙 Más comprensión, menos críticas.