Murano es normalmente descrita como una isla de la laguna veneciana, aunque como Venecia, es realmente un archipiélago de islas unidas por puentes. Se encuentra aproximadamente a 16 kilómetros de Venecia y es famosa por sus obras en cristal, particularmente por sus lámparas. En un principio, la isla prosperó como puerto pesquero y gracias a la producción de sal. Era, asimismo, un centro de comercio. Con el puerto controlaban la isla de Sant’Erasmo. Desde el siglo XI, la ciudad empezó a caer en declive debido a que muchos habitantes se mudaron a Dorsoduro. Tenían un gran ayuntamiento, como el de Venecia, pero desde el siglo XIII Murano ha sido gobernada por un podestà veneciano. A diferencia de otras islas de la laguna, Murano acuñaba sus propias monedas. En 1291, todos los cristaleros de Venecia se vieron forzados a mudarse a Murano debido al riesgo de incendios. Durante el siguiente siglo, las exportaciones comenzaron y la isla ganó fama, inicialmente por la fabricación de abalorios de cristal y de espejos. El cristal aventurine se inventó en la isla y, durante algún tiempo, Murano llegó a ser el mayor productor de cristal de Europa. La isla, más tarde, se hizo conocida por sus arañas de luces. Aunque hubo un importante declive durante el siglo XVIII, la cristalería sigue siendo la industria más importante de la isla.