01/09/2026
¿La joyería es un oficio de hombres?
Durante mucho tiempo, cuando pensamos en la historia de la joyería y la orfebrería, imaginamos talleres ocupados principalmente por hombres. Y hay una razón histórica para ello: durante siglos, muchos gremios de artesanos estuvieron organizados de manera que restringían el acceso de las mujeres al aprendizaje, al trabajo y a la condición de maestras.
Pero una cosa es que las mujeres hayan tenido menos acceso y visibilidad, y otra muy distinta es decir que estuvieron ausentes.
Las mujeres han participado en la producción de objetos de adorno, en el trabajo de los metales, en el diseño, en los talleres familiares y en el comercio de joyas desde hace siglos.
Ya en 1298, por ejemplo, aparece documentada Jehanne, l'orforeresse d'Arras, una mujer identificada explícitamente como orfebre, a quien se encargaron piezas de oro.
Más adelante encontramos mujeres vinculadas a los gremios de orfebres, algunas de ellas continuando los talleres familiares después de enviudar y formando aprendices.
Y en los siglos XIX y XX, mujeres como Charlotte Isabella Newman, Marie Zimmermann y Suzanne Belperron desarrollaron carreras propias y dejaron una huella importante en la historia de la joyería y el trabajo del metal.
Charlotte Newman es especialmente significativa: fue orfebre, diseñadora y empresaria. Se formó en South Kensington, trabajó junto a John Brogden y posteriormente desarrolló su propio negocio, con trabajadores y aprendices. Sus diseños y joyas forman hoy parte de colecciones museísticas.
La historia de la joyería, entonces, no es una historia exclusivamente masculina.
Es una historia en la que las mujeres estuvieron presentes, aunque muchas veces sus nombres quedaron fuera de los relatos tradicionales, de los registros gremiales o de las historias del oficio.
Y esto también nos recuerda algo importante:
La técnica no tiene género.
Ser joyero u orfebre no depende de ser hombre o mujer.
Depende de aprender, practicar, comprender el material y desarrollar la capacidad de transformar una idea en una pieza.
Porque la historia del oficio también tiene nombres de mujer.
Y las mujeres seguimos escribiéndola