22/08/2024
El coloquio de los cinco sentidos.
Una vez, hace mucho tiempo se reunieron: La Lengua, el Ojo, el Oído, la Mente, y la Respiración, aunque los cinco eran grandes amigos se inició entre ellos una disputa, discutían para saber cuál de ellos era el más importante para la salud del cuerpo. Le preguntaron al Dios de la Creación, Prajapati, para saber su opinión. “Señor, dinos ¿cuál de nosotros es el más importante?” El sabio Prajapati sugirió una forma sencilla para aclarar este conflicto: Sólo hay una manera de saberlo, aquel de ustedes que se vaya del cuerpo y que cause mayores conflictos, ese, será el más importante. El primero de ellos que habló fue la Lengua, le gustaba hablar mucho, y se ofreció como voluntaria para partir del cuerpo por un tiempo, un año después les preguntó: Pero, ¿cómo han logrado vivir en mi ausencia? “Como mudos, sin hablar”, respondieron. Sin embargo, eran capaces de ver, escuchar, pensar y de respirar como si nada. Así que Lengua no era el más importante. Luego fue Ojo el que partió por un año, cuando regresó éste preguntó: ¿Cómo han sido capaces de vivir sin mi?, y respondieron los otros: “Como ciegos, sin ver”, sin embargo, eran capaces de hablar, escuchar, pensar y de respirar como si nada. Así que Ojo no era el más importante tampoco. Luego Oído se fue por un año, y al regresar hizo la misma pregunta, a la cual respondieron: “Como sordos, sin escuchar”, sin embargo eran capaces de hablar, ver, pensar y respirar como si nada. De nuevo Oído fue descartado como el más importante. Se fue luego Mente por un año, y cuando regresó: ¿Cómo han sido capaces de vivir sin mí? Y respondieron: “Como niños en los cuales la mente aún no está formada”, pero fueron capaces de ver, escuchar, hablar y respirar como si nada. Así que la mente tampoco era el más importante entre todos. Ahora le tocaba su turno a Respiración, ella comenzó a alistarse preparando las maletas para partir por un año, con sólo que pusiera un pie afuera de la casa los otros la persiguieron casi al borde de un desmayo, y claro, le suplicaron que no se fuera, que ellos reconocían que ella era la más importante de la casa, y nadie estaba por encima de ella. Así la parábola concluye que estos cuatro no son considerados vitales, pues no se habla de Lenguas vitales, Ojos vitales, Oídos vitales, o Mentes vitales, pero sí de Respiraciones vitales (prana). Tomado del libro: Vedanta yoga de los Chandogya-Upanishad, en Los Trece Upanishads Principales. NAMASTE.