22/04/2026
Hoy, en el Día Internacional de la Madre Tierra, recuerdo algo que me marcó profundamente durante mi viaje a Galápagos.
En un conservatorio, escuché una reflexión que cambió mi forma de entender la palabra conservación. Para muchos, especialmente en algunas partes del hemisferio norte, conservar puede significar preservar un recuerdo estático: un animal disecado, exhibido como símbolo de lo que fue.
Pero en Galápagos, la conservación tiene un significado mucho más vivo y esperanzador.
Conservar es proteger la vida en movimiento. Es asegurar que las próximas generaciones puedan disfrutar de ecosistemas sanos y convivir con especies que siguen existiendo, no solo siendo recordadas.
En ese mismo viaje, también se mencionó a Costa Rica como uno de los países líderes en conservación, un ejemplo de equilibrio entre desarrollo y protección ambiental, pero que hoy también enfrenta nuevos desafíos que invitan a la reflexión.
Hoy más que nunca, no se trata de guardar el pasado, sino de garantizar el futuro.
Cuidar la Tierra no es una opción: es una responsabilidad compartida. Creer en la protección y la preservación es creer en la continuidad de la vida misma.
Que nuestras acciones estén a la altura del mundo que queremos dejar.