14/11/2025
Nadie te enseña a convivir con el vacío que dejan. 💔
No hay ramos suficientes, ni despedidas que alcancen, ni palabras que reparen la rutina que se quiebra cuando ya no están.
Queda su cuenco esperando, el rincón donde dormían, la costumbre de buscarlos sin querer.
A veces escuchamos “solo era un perro” o “solo era un gato”.
Pero quienes hemos compartido la vida con ellos sabemos que nunca fueron “solo” nada. Fueron TODO.
Y cuando se marchan, todo parece igual…
pero dentro de ti ya nada lo es.
Faltan sus pasos, su respiración tranquila, su presencia que llenaba espacios sin hacer ruido.
Este duelo también merece respeto.
Porque cuando un perro o un gato se va, el amor no desaparece:
se transforma, cambia de forma y encuentra nuevos lugares donde quedarse.
Si alguna vez amaste así —o temes ese día que ojalá tarde mucho en llegar—, este mensaje también te abraza a ti.