14/09/2026
Dicen que los colibríes vuelan buscando un reflejo del cielo, o quizás un instante de pausa en medio de su eterno aleteo. Este pequeño viajero, tejido paciente cuenta a cuenta por manos artesanas, encontró su rincón perfecto sobre la tierra: una imponente piedra crisocola.
Tal vez creyó que había hallado a su par en la textura y el color, o tal vez eligió posarse allí para descansar un momento y confundirse con el destello de sus propias alas. O quizás, simplemente, vio en esa gema la cúspide de una colina secreta, el punto más alto para detenerse y apuntar directo al sol.
Lo encontré en un escaparate, pero supo cobrar vida en cuanto lo imaginé. Porque llevar una pieza así en el cuello no es solo lucir un adorno; es identificar el espíritu que te representa: un alma libre, vibrante y llena de luz que, en medio de la prisa del mundo, siempre sabe encontrar su refugio y su propia altura para brillar.
Gaby Díaz Joyas con Alma